PARA
ser CATEQUISTA te pediremos unas CONDICIONES:

Proyecto EMET

Condiciones para ser catequista

En consecuencia, en nuestra demarcación hemos establecido siete condiciones para ser catequista o animador de grupos:

    1. Para ser catequista, hay que formar parte concreta de la Iglesia, amarla y vivir de forma definida la comunión, por eso entendemos que los animadores deben sentirse identificados con la Iglesia, viviendo su fe en comunidad o en un grupo que camina hacia comunidad e identificándose con el centro y su misión calasancia, construyendo la Comunidad Cristiana del Centro.
    2. El catequista responsable de un grupo de iniciación en la fe debe haber terminado su proceso, de modo que, identificado con la persona de Jesucristo desde la que vive toda la realidad humana, es miembro pleno de la Iglesia: por eso deberá estar confirmado necesariamente (otra cosa es que antes de confirmarse alguno participe de la misión evangelizadora en grupos de convocatoria como los de Amanecer o en grupos de iniciación pero entonces junto con un responsable ya confirmado).
    3. Entre las condiciones para ser catequista o animador, es muy importante la formación. Indicaremos unos mínimos (evangelización y evangelizador, psicología evolutiva, iniciación bíblica, la comunidad cristiana, Jesucristo, antropología cristiana, oración, proceso de iniciación, acompañamiento personal, dimensión calasancia y escolar, dinámicas de grupos…), pero suponiendo la continuidad en la misma.
    4. También queremos que todos los catequistas que trabajen con alumnos de 12 años en adelante de los centros de nuestra demarcación hagan los retiros (II y III) que los muchachos de los grupos deben hacer, con el fin de que no se dé un desequilibrio en el proceso de crecimiento personal y con el fin de apoyar la labor con un lenguaje y unos instrumentos que potencian la comunicación y la personalización. Sería conveniente en otros catequistas el hacer retiros semejantes adaptados a sus circunstancias.
    5. Vivirán también de un modo objetivable las demás dimensiones de la vida cristiana como el compromiso-servicio, la celebración, el testimonio...
    6. Los animadores o catequistas deberían tener un acompañamiento personal, con quien pueda ofrecer este servicio.
    7. En todo caso, la idoneidad para que alguien pueda ser animador deberá discernirse también personalmente, por parte de los responsables de Caminando, de los Coordinadores de Pastoral locales y del EPP. Esto supone, por supuesto, una sensibilidad para con los niños, preadolescentes, adolescentes y jóvenes, capaces de estar con ellos acompañándolos, capaces de entregarse y con una mínima madurez y equilibrio personal.

Estos criterios son evaluados por los propios catequistas y los responsables de pastoral de cada centro y de la demarcación, que llevan una ficha actualizada de cada uno de ellos con el fin de poder completar aquellos aspectos formativos que precisen. Por las características del proceso es importante que los catequistas o animadores se especialicen en una etapa concreta: así, conociendo bien sus objetivos, metodología propia y los recursos, se sentirán más libres para adaptarse al grupo concreto que les corresponde.

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