José de Calasanz buscando responder a Dios del mejor modo, estuvo atento a las necesidades de su época y a la escucha de la Palabra de Dios, discerniendo su voluntad con la ayuda de oración y acompañamiento espiritual. Se encontró con una Iglesia y una sociedad que necesitaban reforma:

y descubrió que la mejor manera de ayudar a los pequeños era educarlos humana y cristianamente, contribuyendo así a su felicidad y a reformar tanto la sociedad como la Iglesia. Muy pronto descubrió también que éste era el camino que Dios quiso para él.

Hoy como ayer:

Por eso, también hoy son necesarios escolapios:

Escolapios laicos que se comprometen en esta labor,

Y escolapios religiosos, hoy particularmente necesarios:

Porque estamos siempre en camino de renovación, necesitamos de quien se sienta llamado y acepte el reto de comprometerse con:

¿Tiene esto algo que ver contigo, con tu sensibilidad, con tus cualidades, con lo que internamente te mueve?